Parkinson aumenta a medida que envejece la población

Aunque se desconoce el por qué se produce la Enfermedad de Parkinson (EP) y aún no tiene cura, estudios han concluido que existe una predisposición genética y un conjunto de factores ambientales como  vivir en zonas rurales, beber agua de pozo y la exposición a pesticidas que están relacionados a ella, factores que están muy presentes en una región del Maule donde el ámbito agrícola cumple un rol fundamental.

Por ello el académico de la Facultad de Medicina de la U. Católica del Maule (UCM), –carrera acreditada por 6 años-, Dr. Juan Carrasco, explica que la enfermedad puede diagnosticarse precozmente, pero que no existe un fármaco para detenerla, por lo que el reciente estudio  de la Universidad de Barcelona, consiste en una proteína denominada priónica celular, que tendría la capacidad de evitar la propagación de los agregados anómalos que producen esta patología, prometiendo la posibilidad de frenar la progresión, tomando aún más importancia el estar atentos  a los síntomas, para diagnosticarla a tiempo y así poder retrasar o impedir el desarrollo de la EP.

“La enfermedad es progresiva y se inicia décadas antes de que sea clínicamente evidente”, comenzó señalando el especialista, quien hace un llamado a  estar alertas a ciertas señales que podrían ser la manifestación inicial, como la pérdida del olfato y el sufrir de pesadillas en la noche.

“Compromete tempranamente las vías olfatorias, el plexo mientérico de meissner y el locus coeruleus, provocando la pérdida del olfato y alteraciones del sueño REM, donde el paciente tiene pesadillas terribles y las vive como tal, llegando a auto agredirse o violentar al conyugue al defenderse de estas”.

Actualmente no existe tratamiento que prevenga o detenga la enfermedad, solo atacamos los síntomas.

Según las últimas investigaciones realizadas en Europa, se observó mediante el estudio en animales que se puede actuar sobre una proteína, relacionada con la progresión de la enfermedad. Este descubrimiento abre una posible acción terapéutica para la detención de la enfermedad de Parkinson.  En este contexto, el chequeo precoz en un futuro sería fundamental. “Al poseer esta arma terapéutica lo ideal sería el diagnóstico precoz, ojalá cuando el paciente consulte por la pérdida del olfato y/o sus pesadillas, y actuar con fármacos neuroprotectores que bloqueen la formación de cuerpos de lewy y, por ende, de la alfa-sinucleina para evitar que la enfermedad sea clínicamente evidente”, expresó.

Ello entendiendo que a medida que pasan los años las células nerviosas (neuronas) no producen suficiente cantidad de una sustancia química importante en el cerebro conocida como dopamina, y lentamente comienzan las manifestaciones más reconocidas como el temblor de reposo en las manos, los brazos, las piernas y mandíbula, además de rigidez, lo que deriva en lentitud de los movimientos, problemas de equilibrio y coordinación.

“La EP afecta la calidad de vida de la persona y su familia, llevando al paciente a la discapacidad, dependencia, postración y disminuyendo su expectativa de vida”, agregó el Dr. Juan Carrasco.

Contrario a todo lo que se podría pensar, el académico de la Facultad de Medicina de la UCM reconoce que el consumo de tabaco, el tomar café y tener una vida social activa, serían factores protectores, aunque recalca que el cigarrillo es muy dañino para nuestro organismo, desatando otras enfermedades.

La situación en el Maule

“La enfermedad es edad dependiente y la expectativa de vida en nuestro país va aumentando, por lo que debe ser manejada como problema de salud pública”, aclaró el médico, quien luego hizo un balance de la situación de la EP en el Maule.

“En cuanto a las estadísticas conocidas a nivel mundial, sabemos que la prevalencia de la enfermedad es de 160 por cada 100 mil habitantes con un leve predominio de varones. En relación a nuestra región, en el Hospital Regional de Talca,  centro de referencia del Maule, se controlan 432 paciente por el GES”.

Para finalizar, el Dr. Juan Carrasco graficó cómo va aumentando los casos de esta enfermedad a medida que avanzamos en edad. “Debido a que es una enfermedad edad dependiente, entre los 50 y 59 años, la incidencia es de 20 casos cada 100 mil habitantes,  Aumentando a 93 entre los 70 y 79 años, y como se anticipa el envejecimiento de la población chilena, se estima que la incidencia podría aumentar  a 125 por 100 mil habitantes en las próximas décadas”.

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